Mirrorshades ( II ) El viaje continua

En el post anterior les conté mis impresiones después de parar en las dos primeras estaciones de este peculiar viaje a través del ciberpunk que nos presenta mirrorshades, hoy he continuado mi viaje y he pasado desde la pecadora que escapa de los representantes, houdini y sus escapes increíbles, el diseñador de drogas, petra, la zona libre y las aventuras del kosmogrado. No es este un itinerario detallado de mi viaje pero si un recuento de las paradas que mas me marcaron.

La impresión que me queda ahora que he terminado esta cargada de escenarios apocalípticos, postcrisis, historias cargadas de lo humano y la búsqueda de la renovación con clara mención de la llegada de la luz en petra. La búsqueda del placer se hace evidente en varias historias y la tecnología en el caso del diseñador de drogas es una herramienta para conseguirla. La tecnología que no es mero invitado ni actor principal sino parte de una realidad incipiente, parte de esta realidad son también las multinacionales que aparecen una y otra vez como actores globales y poderosos.

La que mas claro me queda después de este viaje es que nuestros amigos ciberpunks veían en la tecnología una herramienta con muchas posibilidades pero mas importante aun veían las implicaciones que la tecnología tendría en nosotros. Mas allá de los escenarios apocalípticos y realidades de crisis me queda una sensación de optimismo que veo reflejada en el amanecer renovador que nos deja el relato de los chicos de la calle 400.

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Komentoj

  • David de Ugarte  On Januaro 4, 2010 at 2:14 ptm

    Mi escena favorita es cuando la familia geek-espacial libera al cosmonauta ruso y el tipo piensa que la potencia del deseo de la gente podrá siempre más que las agencias y los monstruos burocráticos de los estados… para mi el primer ciberpunk viene casi resumido en esas líneas

    —Pero ¿por qué? —Korolev sacudió su cabeza,
    profundamente confundido—. ¿Por qué han
    venido?
    —Te lo hemos dicho. Para vivir aquí.
    Podemos agrandar esta cosa, quizás construir más.
    Dijeron que nunca podríamos vivir en los globos,
    pero fuimos los únicos que los hicimos funcionar.
    Era nuestra oportunidad para llegar aquí, por nuestra
    cuenta. ¿Quién podría querer vivir aquí por
    voluntad de un gobierno, por alguna división del
    ejército o por un grupo de chupatintas? Tienes que
    desear una frontera, quererla hasta en los huesos,

    ¿sí? Korolev sonrió. Y él le devolvió la sonrisa.

  • Ivan  On Januaro 5, 2010 at 5:15 ptm

    La lectura de Ciberia me ayudó a comprender que «Cuentos de Houdini» y «Los chicos de la calle 400» pertenecen a una hornada de autores diferente que ya experimenta la satisfacción de saber que disponemos de las herramientas para crear nuevas realidades, y de que empezamos a hacerlo.

    Lo curioso del final que cita David es que mantiene la marginalidad gibsoniana pero es muy bello y esperanzador. Supongo que es la versión futura del «nos vamos a Croatán». 🙂

Trackbacks

  • By Subirse a los arboles. « Maoc84's Blog on Februaro 13, 2010 at 1:51 atm

    […] primer lugar encontramos los que están antes de S.A., es decir los relatos ciberpunk, ciberia, ZTA, el manifiesto cibor y 23 que en gran medida nos describen el entorno donde […]

  • By Subirse a los arboles – Elektrolupo on Septembro 9, 2010 at 12:13 ptm

    […] primer lugar encontramos los que están antes de S.A., es decir los relatos ciberpunk, ciberia, ZTA, el manifiesto cibor y 23 que en gran medida nos describen el entorno donde […]

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